All my sons


 
Llora sin término por tus hijos abandonados
Walt Withman 
 
All my sons
Arthur Miller 
 
(Gracias, NáN)

Todos los adolescentes son mis hijos.
La china de la sandalias blancas
que teme a los perros,
el dominicano de la plaza,
el chico rubio de la camisa Lacoste.
Pero ninguno llega a casa de noche.
Ninguno nos enfrenta o nos une.
Ninguno está dormido
en su cuarto.
No suben la música,
no muerden el lenguado,
no esconden marihuana en el bolsillo de atrás.
A veces, todos los viejos somos nosotros:
vesícula, hígado y hueso.
Ahora ya lo sabes:
también el futuro es aire sucio
y un poco de veneno.

 

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7 Comments

  1. 10/20/2014
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    Qué desasosegantes, las dos cosas, Aroíña.

  2. 10/20/2014
    Reply

    Ay, ya sé, Porto. Pero todo está bien! Ya sabes los poemos cómo son. Besiños muchos.

  3. 10/20/2014
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    Y sobre la foto solo decir que es que en Madrid te dices: voy a ver si hago una foto a un oso en la basura, y hay tanta basura, que lo encuentras a la vuelta de la esquina. Ya ves que todo es menos siniestro de lo que parece. P-oso.

  4. 10/26/2014
    Reply

    Se me ponen los huevos como escarpias o se me ponen los pelillos de corbata. Es una manera de decir frases manidas quitándoles lo manido para que quede el dolor.

    Primero la lista de adolescentes para luego los “ninguno” o los “no” tiene algo de usar las palabras para dar un golpe en el hígado.

    Luego lo de los viejos. Cuando te has agachado por lo del hígado, un gancho en la barbilla.

    Y todo con una naturalidad de guante de seda.

    Quiero oírte recitar esto, tan rubia y con esa mirada de buena persona.

  5. 10/27/2014
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    Nanet, gracias por leer, con tus escarpias preparadas para equis.

  6. 11/8/2014
    Reply

    No se diga más. Dejaste algo aquí en el pecho.
    Abrazo

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