proezas y batallas

Esta es la esquina, nos dice. Y sonríe. Porque allí, durante nueve años, esperó la llegada del autobús que la llevaba a la cárcel, con el guiso a cuestas, para Marcelino. Una olla de cerca de diez litros, calor de casa, con todo lo que encontrara a mano dentro. Luego la lima escondida, rozando el cristal donde comunicaban, día a día, hasta conseguir pasarle la información, Mundo obrero. Siempre esperando, bajo la cúpula, la libertad. Los hijos, el barrio, la sonrisa. Las ideas, la entrega, la honestidad.
Marcelino Camacho y Josefina Samper
Ayer solamente podía pensar: de qué materia están hechos los luchadores. De qué energía beben.
Quién se la juega hoy en día por los demás. Qué triste el individualismo. Los que tiran por la borda los derechos que otros pelearon. Nunca más.
Ya no tenemos un dictador bajito que mueve los labios desde su triste púlpito, pero es tiempo para dar la batalla.

Lo que queda de la cárcel de Carabanchel, Sept. 2011

Por ustedes y todo lo que hicieron, ni nos domaron, ni doblegaron, ni nos van a domesticar.
Salud y revolución.

Con Josefina Samper en Chueca

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5 Comments

  1. Anonymous
    9/16/2011
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    Efectivamente, amiga: hoy más que nunca… ¡Revolución!
    Un saludo desde las alcantarillas y los sumideros de la agotadora ciudad.

  2. 10/1/2011
    Reply

    Que tengamos salud para verlo, ganas de vida para hacerlo, coraje para mirar de frente y de cerca al enemigo.

    ¡¡Vaya fotico para tu colección, vecina poeta!!

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