Lo enfermo que me habita, la hija deseada

de una ciudad moderna. A veces,

en verano, me he agarrado a ese ángel que cruzó nuestra casa.

La lluvia es una herida

sobre el cristal de un coche.

La nuca del gorrión bajó a la calle,

su quebrada de vida.

Hoy bebo

del espejo

el decibelio helado

de un latido. Eso soy, en mí me he convertido. Qué esperado.

El olor de la casa está saldado.

Con sus cajas de hilos

y el cañón con su carne.

Abandonados.

 
 

Esto es parte de algo en lo que estoy, sin más, y sin titular.

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5 Comments

  1. 11/24/2011
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    “Hoy bebo

    del espejo

    el decibelio helado

    de un latido. Eso soy, en mí me he convertido. Qué esperado”.

    (Brutal…)

  2. 11/25/2011
    Reply

    ¿?¿?¿?
    gracias por el sonoro beso virgi (eres un sol) y gracias Gemma por estar por aquí cerquita.

  3. 11/29/2011
    Reply

    bienvenida a este blooog, Isabel.

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